En este post encontrarás las reseñas de cuatro ensayos de fotografía:

«Sobre la fotografía»,  de Susan Sontag,

«La cámara lúcida», de Roland Barthes,

«Breve historia del error fotográfico» y «La fotografía vernácula» de Clement Chéroux.

«Sobre la fotografía»,  de Susan Sontag

Me hubiera encantado que me recomendaran este libro en mi primera clase de fotografía. Pero evidentemente, en la vida hay tiempos para todo, y cuando te toca; ahí es y no antes.

Confieso que es un texto de consulta, especialmente cuando arranco a dar un taller. Y cuando releo las oraciones subrayadas, parece escrito ayer y no en 1973.

Me inspira, me acomoda ideas, me reconfirma por qué hago fotos.

¿Para qué? ¿Cuál es el sentido? Y Susan Sontag me da esas respuestas.

Estas son mis frases favoritas:

1) «Desde 1839 se ha fotografiado todo, o eso parece»

2) «Coleccionar fotografías es coleccionar el mundo»

3) «Fotografiar es apropiarse de lo fotografiado»

4) «Las fotografías procuran pruebas. Algo que sabemos de oídas pero de lo cual dudamos, parece demostrado cuando nos muestran una fotografía»

5) «(…) Una vez terminado el acontecimiento, la fotografía aún existirá, confiriéndole una especie de inmortalidad (e importancia) de la que jamás habría gozado de otra manera»

6) (…) Todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. Precisamente porque seccionan un momento y lo congelan, todas las fotografías atestiguan la despiadada disolución del tiempo (…)»

7) «Una fotografía es a la vez una pseudopresencia y un signo de ausencia»

8) «Todos los usos talismánicos de las fotografías expresan una actitud sentimental e implícitamente mágica; son tentativas de alcanzar o apropiarse de otra realidad»

9) «Hoy todo existe para culminar en una fotografía»

10) «Pocas personas comparten en esta sociedad el temor primitivo ante las cámaras que proviene de considerar la fotografía como parte material de ellas mismas. Pero algunos vestigios de la magia perduran: por ejemplo, en nuestra renuencia a romper o tirar la fotografía de un ser querido, especialmente si ha muerto o está lejos. Efectuarlo es un despiadado gesto de rechazo (…)»

«La cámara lúcida», de Roland Barthes 

Este es otro texto que me hubiera gustado conocer antes, pero como decíamos en la reseña de Sontag, todo en la vida llega a su debido tiempo.

Tal como el ensayo de Susan Sontag, también lo considero de consulta y para releer las partes subrayadas. Es un texto corto pero poderoso, esclarecedor, ideal para estudiantes de fotografía como para aquellos que hace tiempo se dedican a esta actividad.

En el primer capítulo, Roland Barthes plantea que la fotografía es inclasificable, y se pregunta cuál sería la causa de este desorden. Es por eso que nos explica que una foto puede ser objeto de:

– el OPERATOR (o sea, el fotógrafo)

– el SPECTATOR (nosotros, los que estamos frente a esa imagen)

– y el SPECTRUM (el sujeto fotografiado)

Y nos regala dos herramientas para leer una foto:

-el STUDIUM (la aplicación a alguna cosa, o el gusto por alguien)

-el PUNCTUM (ese detalle que arrastra toda mi lectura)

Es decir, Barthes nos propone preguntarnos a nosotros mismos ¿qué es lo que vemos cuando estamos frente a una foto? ¿Por qué la imagen me gusta o no? ¿Qué es lo que me conmueve? ¿Se puede ver más «allá»? El filósofo y semiólogo francés nos ayuda a responder todos estos interrogantes.

En el segundo capítulo el autor nos habla de la muerte de su madre y sus fotos; y de cómo la fotografía es lo que ha sido: lo pasado y real. Además, nos agrega un nuevo punctum: el tiempo.

«Breve historia del error fotográfico», de Clement Chéroux 

Ojos rojos, fotos movidas, fuera de foco, cabezas cortadas, fantasmas, dobles exposiciones, reflejos y sombras son sólo algunos de los desaciertos que podemos encontrar desde la invención de la fotografía hasta hoy.

Pero, ¿por qué se considera que una fotografía está «fallada»? ¿Quién o qué lo dictamina? ¿Es correcto emitir un juicio de valor? El autor nos invita a hacer un recorrido en la historia, de los primeros fotógrafos profesionales y aficionados; ya que algunos se encontraban inocentemente con sus errores, y otros, los buscaban. Aunque de algo estamos seguros: el error fotográfico es humano.

Clément Chéroux es historiador de la fotografía y doctor en historia del arte. Es autor, entre tantos títulos; «La experiencia fotográfica de August Strindberg», «La fotografía vernácula», «Henri Cartier-Bresson: El Disparo Fotografico».

Actualmente es curador en jefe de fotografía en el MoMA de Nueva York.

«La fotografía vernácula», de Clement Chéroux 

¿Alguna vez escuchaste hablar de la «fotografía vernácula»? ¿Sabés a qué nos referimos? Fotos familiares, de viajes, escolares, científicas, médicas, militares; la lista puede ser larga, pero podemos decir que la fotografía vernácula es aquella que nos sirve para algo, o sea, es utilitaria, funcional y doméstica.

También podemos decir que es un tipo de fotografía que no está pensada para admirarse artísticamente, pero claramente podemos encontrar cualidades estéticas.

En este ensayo, Clement Cheroux nos cuenta la historia de los primeros fotógrafos profesionales, aficionados y de cómo Kodak («Usted presiona el botón, nosotros hacemos lo demás») democratizó la fotografía, dando lugar a «usuarios comunes» que tenían interés en retratar a sus seres queridos. (Y hay un dato curioso: los expertos estaban bastante enojados por el camino que empezó a transitar la fotografía a partir de 1880 😆)

Además, el autor nos invita al siguiente planteo: ¿Por qué no puede considerarse arte una fotografía que fue tomada por un aficionado, con nulos conocimientos fotográficos, con una cámara automática?

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