En este post te cuento las historias de tres libros; unos pequeños tesoros familiares que encontré revisando bibliotecas y altillos en diferentes cajas de fotos 

Pequeños tesoros familiares 1: El libro de comunión de mi bisabuela, abuela, madre y tía

Cuando empezás a ordenar fotos, aparecen otros objetos: libros. Hace unos 5 años, mi abuela materna María Teresa, me regaló el libro de su primera comunión. Me dijo: “te lo doy a vos porque sé que lo vas a cuidar”. Y me sentí orgullosa que me eligiera a mí, entre todos sus nietos, para semejante responsabilidad. Y lo guardé como si fuera un amuleto, en una caja especial; donde lo acompañan cientos de fotos blanco y negro, que cuentan más historias de su vida.

Siempre fui la “loca de las fotos”; todos en mi familia saben que también tengo especial interés por el cuidado de los libros que fueron importantes para nosotros.

Este pequeño libro con sus puntas redondeadas, los cantos dorados de las hojas, los cierres metálicos, las tapas duras con todo un trabajo de tallado y la imagen religiosa; simplemente me parece muy especial y de una exquisita belleza. Además, fue testigo de la primera comunión de mi bisabuela Josefa en 1912, de mi abuela en 1934 (ambas en Barcelona); y de mi tía Adriana en 1964 (Buenos Aires).

Esta es mi bisabuela en 1912, con el libro de la primera comunión

Mi tía Adriana; sumándose a la tradición familiar en 1964

 

Por supuesto que no tiene ningún valor económico, sólo sentimental. Y esto pasa mucho, le tomamos cariño, no sólo al texto, sino al libro como objeto.

Pequeños tesoros familiares 2: El libro de poemas de mi bisabuela paterna

Cuando sos la «detective» de la familia, además de encontrar fotos y libros; descubrís y salen a la luz historias increíbles. Son esas anécdotas en las que pensás «Wow, ¿mi bisabuela hizo eso en ese tiempo?» Sí, lo hizo; y ahí empezás a entender del porqué de muchas cosas de tu presente.

Confieso que soy extremadamente curiosa y puedo pasar horas buscando información; tratando de conectar entre sí los datos que colecto.

Hoy te voy a contar la historia de mi bisabuela paterna: se llamaba María Luisa y nació en 1885 en Argentina. Fue periodista y trabajó en muchos diarios y revistas en Buenos Aires; y en aquel tiempo, las mujeres no podían firmar las notas que escribían (¡hoy es impensable!), por lo que se publicaban con un seudónimo; obviamente con un nombre de varón.

Pero se dió el gusto de poner su nombre real en su propio libro de poemas. Lo bautizó «Con el correr de los años, Poesías, 1916-1971». Lo encontré en mi casa, revolviendo cajas de fotos en el altillo.

El texto está escrito a máquina, por eso creo que habrán hecho muy pocos ejemplares. Es un libro muy íntimo, único, que está encuadernado a mano con mucho cariño y muy lindos detalles. Su hijo (mi abuelo) se encargó de contratar a un encuadernador que hizo un trabajo muy prolijo.

Mi bisabuela le dedicó hermosos poemas a su hijo, su nuera, a todos sus nietos y hasta ¡la perra! También escribió sobre el amor, las tardes de verano, la amistad, el dolor y su propia muerte. Evidentemente, era una mujer audaz, de vanguardia y muy adelantada para su época.

María Luisa fue muy longeva, murió en 1988, a los ¡103 años! La conocí cuando tenía sólo 3. Lamentablemente no tengo recuerdos de ella, pero siento que podemos conectarnos a través de sus fotos y poemas.

Pequeños tesoros familiares 3: El libro de física de mi tío bisabuelo

Esta historia es una de mis favoritas de mi archivo familiar; armarla fue y sigue siendo como un rompecabezas de mil piezas.

Todo empezó hace muchos años, en mi casa materna. Mi papá me regaló una pequeña caja con fotos misteriosas. En 1925 no existía el negativo, por lo que, como soporte, se utilizaba vidrio. Ya estudiando fotografía a mis 18 años, me llamaba muchísimo la atención este material, pero aún no estaba lista para descubrir de qué se trataba todo esto.

Casi terminando la facultad me mudé a un departamento minúsculo y las fotos vinieron conmigo; pero todavía no sabía qué hacer con ellas. Años más tarde, me mudé a la ex casa de mi papá y de nuevo, la caja vino conmigo. Y un día, revolviendo el altillo en mi nuevo hogar, encontré ¡cientos de cajas iguales! No podía creerlo. ¿Quién había hecho todas estas imágenes? ¿Por qué están acá?

Mi faceta detective-investigadora se prendió y me puse a trabajar en el material encontrado; además de empezar a preguntar en mi familia acerca de esta historia. Y pude recolectar algunos datos: las fotos estaban hechas por mi tío bisabuelo (hermano de María Luisa), José Ruiz Alíes. “El Tío Pepe” nació en 1886 en Argentina y tuvo 4 hermanos. De profesión, ingeniero; trabajó en el Ministerio de Obras Públicas. Se casó con Ana Cirio (argentina, nacida en 1898) y no tuvieron hijos. Vivieron en un petit hotel en Caballito. Viajaron por toda Europa, Egipto, Latinoamérica, EEUU y Argentina. Murió en la década 1960 y hoy descansa en el cementerio de San Isidro.

Y en otra “expedición” al altillo, encontré más cajas, fotos y un libro de Física, que está fuertemente intervenido por el tío Pepe: lo selló por todos lados, lo firmó, dibujó caras, hizo cuentas, jugó y cortó varias páginas con un cúter 😊. Y encontrar su libro fue como sumar una pieza más al rompecabezas 😊

[cuenta de Instagram para mostrar este proyecto @lasfotosdeltiopepe]

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Y vos, ¿también encontraste algún libro muy querido por algún miembro de tu familia?

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