El álbum y sus fotos

El primer contacto con Cecilia, la mamá de Camila, fue a través de WhatsApp:

Hola Gaby, ¿cómo estás? Soy Cecilia. Hace bastante hiciste un trabajo divino que encargamos para una amiga, y ahora estoy planeando otro para mi hija, que se gradúa. ¿Me pasás las opciones que tenés?

Así comenzó este pedido: queríamos llevar al papel los recuerdos escolares de Camila.

Desde su primer día en el jardín hasta su graduación en la secundaria.

Cecilia no tenía ninguna foto impresa, así que armé una carpeta en Google Drive para que subiera todas las imágenes digitales que había acumulado en quince años.

Con ese material, imprimí las fotos en papel brillo: 129 en tamaño 10×15 y 17 en 13×18.

Las grupales fueron en formato chico, y los retratos de Camila, más grandes.

Ciento cuarenta y seis fotos que cuentan una historia que todavía continúa.

El álbum ideal para Camila debía tener 40 hojas: suficientes para pegar todas las fotos y dejar algunas páginas libres para su viaje de egresados y futuras graduaciones.

El lomo del álbum lleva su nombre grabado en bajorrelieve: CAMILA.

La caja

Pero no solo el álbum: el lomo de la caja también lleva grabado en bajorrelieve el nombre CAMILA.

Es un detalle que nos encanta, porque sin abrirla ya sabés que pertenece a ella… aunque todavía no se revela qué guarda adentro.

Una caja algo misteriosa, que despierta curiosidad y emoción.

Además de proteger el álbum, aprovecha al máximo el espacio interior: agregamos sobres en la tapa para guardar papeles o más fotos.

Más detalles

Trabajamos con una paleta de cuatro colores: azul, crudo, gris y rosa. ¡Y funcionaron muy bien juntos!

Este pedido me llevó tres semanas de trabajo.

Una vez terminado y listo para entregar, lo enviamos a domicilio por moto mensajería, en una caja discreta, para que nadie descubriera el regalo antes de tiempo.

Cuando el álbum llegó a destino, la devolución fue clara:

“Está muy lindo… no se lo esperaba, así que feliz.” ❤️

 


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